Valorando La Vida

La vida tiene cosas buenas y malas. Aprenda a valorar las cosas buenas de la vida, y olvídese de las malas, porque valorar es ver siempre la cara positiva. La vida es un maravilloso tesoro que hay que saber valorar y disfrutar al máximo, aunque no todo sea color de rosa. Alguien dijo alguna vez: “Cuando la vida te dé cien razones para llorar, muéstrale a la vida mil razones para reír”. Escoja la alegría en vez de la tristeza.

¿Por qué quejarnos?

Solemos quejarnos por todas aquellas cosas molestas y desagradables que pasan en nuestras vidas, y nos olvidamos de agradecer el sinnúmero de bendiciones que ya poseemos. Muchas de esas veces solo estamos pensando en aquello que no tenemos o lo que nos falta. Pero sucede que en la vida no se puede tener todo; siempre nos habrá de faltar algo, y sin embargo, no ha de ser motivo para vivir quejándonos, añorando lo que aún no tenemos o llorando lo que ya se ha perdido.

Esta actitud de quejarnos constantemente va minando nuestra energía y nos lleva irremediablemente a una constante insatisfacción que nos impide ver la realidad de todas aquellas cosas buenas que también suceden a nuestro alrededor, porque sin duda la vida es un cúmulo de muchas grandes y pequeñas cosas, buenas y malas, que suceden diariamente.

No significa tampoco que debamos conformarnos, por supuesto que no. Por el contrario, hay que luchar por lo que queremos y trabajar para conseguirlo, pero mientras tanto hay que disfrutar de lo que ya tenemos.

La cara positiva de la vida:

Es innegable que hay muchas cosas que nos faltan y con quejarnos lo único que conseguimos es olvidarnos de las muchas otras que sí tenemos y que lamentablemente no disfrutamos ni valoramos. Cuando aprendemos a valorar lo que poseemos es cuando podemos realmente apreciar lo maravillosa que es la vida.

La vida es un precioso regalo de Dios y aunque tengamos dificultades, problemas o falencias, es aún maravillosa y hay que aprender a disfrutarla y valorarla en su justa medida.

Cómo valorar y difrutar la vida:

Probablemente usted ya sea muy consciente de todo lo que le falta, pero ¿se ha detenido a pensar por un momento en todo lo maravilloso que ya posee? Haga una lista y se dará cuenta de todas las cosas que usted tiene.

Por ejemplo:
•¿Tiene salud? Grandioso, es usted afortunado porque hay muchas personas que están desahuciadas con enfermedades incurables.
•¿Tiene una familia que lo ama? Maravilloso, porque hay muchas personas solitarias en el mundo, que no tienen quien los espere en casa, o alguien que les dé un beso o un abrazo. Es muy triste, ¿no es así?
•¿Tiene trabajo? Fantástico, porque hoy es una bendición tener trabajo, sobre todo teniendo en cuenta la crisis mundial que estamos viviendo. Millones de personas en el mundo andan desempleadas. Según la Organización Internacional del Trabajo, el número de desempleados alcanzó la cifra de 212 millones de personas a fines del 2009. Es usted afortunado si no está incluido en dicha cifra.
•¿Tiene una buena casa donde vivir? Qué afortunado es, porque hay muchas personas en el mundo sin hogar que han perdido sus casas por un desastre natural (aproximadamente unos 800.000 solamente en Chile en el último terremoto, solo para dar un ejemplo) o por la crisis económica, o que nunca han tenido su propio hogar.
•¿Tiene un plato de comida en su mesa? Déle gracias a Dios por ello. Millones de personas mueren de hambre. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), 6 millones de niños mueren de hambre al año, sin contar con las cifras de adultos y mayores en África, en América y, en mayor o menor proporción, en el mundo entero.

Un viejo proverbio árabe dice: “Yo me quejaba porque no tenía zapatos, hasta que vi a alguien que no tenía pies”.

Siempre nos habrá de faltar algo, pero con seguridad que siempre tendremos mucho más que otros, y cuando valoremos lo que tenemos, aprenderemos a no extrañar tanto lo que no tenemos, porque en la medida en que basemos nuestra vida en nuestras falencias jamás aprenderemos a ser felices al máximo, como si deberíamos serlo.

Muchas veces no valoramos la vida hasta cuando estamos a punto de perderla, en ese momento comprendemos el gran valor que tiene la vida, afortunadamente para muchos tienen una segunda oportunidad. ¿pero que hay de los que no?.
Por eso le invito a que haga consiencia sobre el gran valor que tiene la vida, y vivala a plenitud.

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